"Un transeúnte en mi camino"
“Un transeúnte en mi camino” En marzo del 2009 llamó a la puerta de la casa parroquial de San Pedro Manrique un transeúnte. Lo recuerdo hoy 20 de enero, día de San Sebastián, después de la última nevada en Pinares y ante una ola de frío que se avecina. Pienso en las personas que viven en la calle de las grandes ciudades. ¿Por qué será que algunos prefieren vivir al raso antes que acudir a los albergues? En la noche, algunos voluntarios de alguna ONG les proporcionan ropa, mantas y algo de comida caliente. Es el rostro humano de una realidad dura, despiadada. Pienso en los civiles, niños y ancianos, víctimas de la guerra de Ucrania u otras guerras. Detrás de las estadísticas hay escondido siempre un rostro concreto, un ser humano con toda su dignidad. Yo acabo de llenar el tanque de gasóleo de la calefacción, y me he comprado en las rebajas unas botas para la nieve. La crónica que hice entonces fue la siguiente, y que no ha perdido actualidad. “Se acaba la cam...