Hambre de plenitud
Tenemos hambre de plenitud y Dios sabe a pan. 18 º Domingo TO CB, 2021, Juan 6,24-35 En la vida nos movemos por conseguir lo que necesitamos o deseamos. Hay una jerarquía de necesidades por cubrir que consideramos que son primarias, esenciales para vivir con dignidad: el alimento, la vivienda, el trabajo, el descanso, la salud, el afecto, la inclusión. Pero por encima de todo tenemos hambre y sed de felicidad, aunque no siempre descubrimos su secreto, y que es hambre de plenitud, de Dios. El domingo pasado, fiesta de Santiago Apóstol, las lecturas de la Eucaristía nos invitaban a peregrinar, buscar el camino del seguimiento de Jesús, el Maestro, el eterno peregrino. “Peregrinar es adentrarse en el interior de uno mismo, para, a la vez, salir del propio yo, dejando que Dios habite para posibilitar el encuentro con los hermanos. Es abrirse a la posibilidad de toparse con Dios hecho peregrino, compañero de camino, que interpela”. " De poco servirán los kilómetros acum...