Paseo por Peraita
PASEO POR PERAITA Hoy, trece de septiembre del 2008, en las postrimerías del verano, en una tarde suave, he salido de paseo acompañado de mi gato Rosu, que me sigue como un perro faldero. Me dirijo hacia Peraita, un cerro que domina el pueblo por la salida del sol. He atravesado un puente sobre el río Linares, que este año no se ha secado. En sus orillas sorprendentemente construyeron un par de granjas de cerdos, hoy abandonadas. El gato me sigue con cierto recelo a unos treinta metros, pues desconoce el camino. Según asciendo por una senda, señalizada con marcas de senderismo, el aroma del tomillo y la jara me hace olvidar la huella de las granjas. Es un camino antiguo de herradura que conducía, cumbreando, hasta el actual despoblado de Sarnago. Hoy sólo lo transita algún ganado y los escasos senderistas que se pierden de cuando en vez por estas tierras. Una vez en la cumbre, una verde meseta, poblada de zarzas y tomillo, me asomo a contemp...