"Os haré pescadores de hombres"

 3º Domingo TO CB, Mc 1,14-20 DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS

La pandemia que estamos sufriendo nos ha familiarizado con ciertas palabras, entre otras, como “esencial”. Esencial es aquello importante de lo que no podemos prescindir en nuestra vida, cuando está en juego, precisamente, la vida, la dignidad de la persona, la convivencia social. Nos preguntamos por “lo que es esencial”: actividades, servicios, personal. También en el ámbito religioso, personal y comunitario, nos preguntamos por lo esencial: ¿qué es lo esencial en nuestra relación con Dios y con los demás? ¿qué debe ser prioritario y esencial en la pastoral de la iglesia de Jesús de Nazaret.


Lo esencial a nivel personal es aquello que nos hace más personas. Y nos hace crecer como personas tener un proyecto personal, preguntarnos por el sentido de nuestra existencia. ¿Para qué estamos aquí en esta vida, en esta tierra? Nos hace más personas la capacidad de superación de las dificultades que nos encontramos en nuestro caminar. Nos hace más personas saber mantener una buena relación, comunicación sincera y transparente con los demás. Nos hacen más personas la capacidad de servicio y sacrificio por los demás, la solidaridad bien entendida, la compasión. Nos hace más personas ser conscientes de las  verdaderas motivaciones que mueven nuestra vida. Nos hace más personas la asertividad, la capacidad de tomar decisiones, saber decir sí o no en su momento, asumiendo los riesgos que  conllevan consigo. Toda decisión significa escoger un camino y renunciar a  otro. “Olvidamos que “equivocándose también se inventa” (Gianni Rodari) y que “la aceptación de la pérdida pronto puede ser ganancia” (Bernabé Tierno). El miedo nos paraliza y nos convierte en indecisos. Estoy convencido  de que las cosas se hacen cuando hay voluntad e intención de hacerlas. Y esto vale para la vida personal y para la acción política. “El camino lo eliges tú”, no las máquinas ni tu ordenador. Sabio es el que sabe escoger, decidir, renunciar, para encontrar el tesoro escondido.

Hoy el evangelio de Marcos no nos habla de “búsqueda” sino de respuesta, de decisiones. Marcos narra el comienzo de la actividad pública de Jesús resumiendo lo que es esencial para El. Lo primero que hace es ponerse “en salida”, a caminar como un peregrino que no tiene hogar fijo, ligero de equipaje, abriendo caminos, anunciando la buena noticia de que el Reino de Dios está cerca, que no hay que esperar más, sino convertirse a los valores del Reino. En otras palabras, que el Dios, cuyo rostro nos revela, es un Dios bueno, cercano, en el que podemos confiar. Y a continuación llama a unas personas que encuentra en la calle, en el puerto, en la vida ordinaria, sin títulos de universidad, ni tiaras o mitras sacerdotales, para convertirlos en discípulos, aprendices de un nuevo oficio (servidores del Reino de Dios) y, más tarde, en apóstoles, enviados como testigos del proyecto del Reino. “Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres”, para rescatar del mar de la vida a los refugiados que huyen, para indicar el camino a los perdidos. “Inmediatamente dejaron las redes,…  y lo siguieron”.

En la vida de un creyente, que se dice cristiano, es esencial todo esto que he descrito sobre el crecimiento personal, pero motivado por  la confianza puesta en Dios y el amor a los hermanos. Es esencial el seguimiento de Jesús con radicalidad y determinación, en el día a día. Es esencial poner a Jesús en el centro de todo, y convertirnos a los valores del Reino que El anuncia como buena noticia, al espíritu de las bienaventuranzas que cruzan transversalmente todo su evangelio, y es un mapa necesario para construir un mundo más justo, solidario, pacífico y fraterno. Es esencial vivir la fe como un don, un regalo que debemos agradecer, cultivar y dar. Y la fe se alimenta, sobre todo, en la escucha obediente y perseverante de la palabra de Dios. En este domingo celebramos también el domingo de la PALABRA DE DIOS,  jornada instituida por el papa Francisco para tomar conciencia de que la Escritura, su escucha, conocimiento y profundización es esencial para la vida de fe y el seguimiento de Jesús, “para comprender la riqueza inagotable de ese diálogo constante de Dios con su pueblo” (Carta ap. Misericordia et misera, 7). San Jerónimo escribió: “La ignorancia de las Escrituras es ignorancia de Cristo”.


Y la fe, que es don, crece cuando se da, se comparte con coherencia de vida, alegría y respeto. Al menos, todo esto es esencial en mi proyecto de vida. Encima de la mesa de mi escritorio tengo un cartel con estos principios que quiero que me guíen. “SABER VIVIR SIGNIFICA TRES COSAS: SER TU MISMO, SER AHORA Y ESTAR AQUÍ, LO CUAL ME EXIGE ESTAR DESPIERTO”.

Junto a estos pensamientos guías, estás palabras del papa Francisco: “La vida del cristiano se puede resumir en tres actitudes:

·       estar de “pie” para acoger a Dios,

·       en paciente “silencio” para escuchar su voz,

·       y “en salida” para anunciarlo a los demás.

El Papa Francisco también aconseja, en esta línea, a los sacerdotes que escuchen mucho, hablen poco, y digan lo justo (lo esencial). “La brevedad es hermana de la eficacia”.

"Señor, enséñame tus caminos, haz que camine con lealtad" (Salmo 24).

Feliz domingo, feliz semana, ¡Ánimo, Jesús quiere contar contigo! Lo esencial en estos momentos es cuidarnos mucho y cuidar a los demás.


Jesús Mendoza Dueñas.

 

 

           

                                              

 

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